El correo corporativo: un riesgo que no desaparece
El correo electrónico sigue siendo la principal vía por donde llegan los ataques más comunes. ¿Por qué? Porque es el canal que todos usamos, confiamos y muchas veces subestimamos.
Las empresas suelen depender demasiado de filtros automáticos, pero el phishing y la suplantación de identidad evolucionan rápido. Un correo con apariencia legítima puede engañar a cualquier persona, incluso a los equipos IT más experimentados.
El error más frecuente: pensar que basta con tecnología para proteger el email. La realidad es que las malas prácticas internas, la falta de capacitación y la ausencia de protocolos claros son las verdaderas puertas abiertas.
Para mejorar, las empresas deben combinar tecnología con cultura de seguridad. Esto implica entrenar a los usuarios, validar procesos y revisar continuamente las políticas de protección de correo.
¿Tu empresa revierte las malas prácticas en correo o solo confía en filtros automatizados?
